De seguro nunca has ido a dejarme flores a mi tumba, lo se, y es que mi cuerpo no tiene lugar fijo, mi espíritu es inmutable, Viví aquí, o mas bien, intente vivir aquí hace mas de dos mil años. En la época del machismo mas atroz de la humanidad.
Mi vida, se puede dividir en dos simples trechos, antes, y después de conocerlo a El. El mundo torno un giro inexplicable, me entregue completamente sin dudarlo, en ningún momento de mi vida, ni después de mi muerte, me he arrepentido en lo mas mínimo.
Lo conocí en Galilea, nuestro encuentro es conocido por generaciones, una vez al año soy recordada por la iglesia cristiana y ortodoxa. Francamente, me parece una burla, como lo retratan, ninguno de los muy hipócritas que se atreven a narrarlo estaban presentes.
Corría el mes de Mayo, yo, como mujer sola, que se tiene que mantener a si misma, me encontraba trabajando día con día, creo que no hace falta que les diga mi profesión de vocación.
Cuando entre mi muy concurrida clientela, distinguí a un rabino, o mas bien, un intento de el. Con suficiente asombro, escuche sus intenciones, en menos de treinta minutos, ya éramos socios.
Tenia ya ganadas 150 monedas de plata a cambio de seducir a aquel que se hacia llamar el rey de los judíos, para mi en ese momento, el trabajo mas fácil, desde que cumplí los diecisiete. Pronto me daría cuenta del errar humano. Después de buscar y buscar por la ciudad, lo distinguí a lo lejos, sentado entre algunos maestros de la ley. Me acerque,…., no creo que haga falta que lo diga, ustedes saben mejor que yo lo que sucedió.
Así comenzó nuestra relación, al principio me sentía culpable, no con el, conmigo, me empecé a enamorar de el, y como no, si eso era imposible. Tenía unos ojos, hermosos, nunca en mi vida, ni entre mis clientes, había visto yo unos ojos más penetrantes que esos.
Nuestra relación duro en vida un poco más de un año. Muchas veces me tuve que vestir de hombre para evitar las habladurías, algo repugnante en mi sociedad.
Los días se me hacían segundos, estar con el era lo mismo que estar en la gloria eterna, sus palabras y promesas son mas lindas que el mismo cielo, creanme, yo estoy en el.
Nunca creí que hubiera algo o alguien lo suficientemente poderoso para separarnos, nunca le hicimos mal a nadie. ¿Acaso vivir el amor es un pecado?
He aquí mi castigo, cuando el rabino después de un tiempo, vio que fallaba al trato, se fio de otro, el muy sinvergüenza, le ofreció 30 monedas de plata –una burla, sinceramente- a un bueno para nada, para que lo entregara.
Yo lo pude haber salvado, pero me acobarde, nuestro amor era enorme, pero no tanto como para luchar contra un Cesar.
Ahí estuve, de pie en el Calvario, sin mas esperanza que la otra vida, sin mas dicha que los recuerdos, sin mas tristeza que el mismo presente, sin mas desconfianza a un reino que yo también heredaría ... Con la vaga duda si yo seria recordada u olvidada, me entregue a lo duda mortal eterna…
Solo tengo unas interrogantes, si alguien llega a leer esto, ¿en que les perjudica el amor de dos personas?, ¿Qué tan cierto es aquello que El dijo, quien este libre de culpas, que arroje la primera?, y esta ultima, a la que le ido dando hilo por siglos, ¿en que les afecta o afectaba nuestro amor, es que no hay mejores cosas que hacer, que preocuparse por un idilio de hace mas de dos mi años?
